Hoy
les hablaré del arquetipo del Rey, continuando con nuestra serie de arquetipos
de la masculinidad que, recordemos, tiene como objetivo recuperar esa esencia
ancestral para reencontrarnos con nuestro propósito y mejorar nuestro juego
interno.
A
través de la historia, las culturas han ubicado al rey en el centro del
universo, el rey ancestral ha representado una especie de lugar espiritual
central, de tal manera que era un intermediario entre el cielo y la tierra, y a
través de su poder divino el rey traía orden a su territorio reconciliando
fuerzas opuestas. Los mitos acerca de los reyes combatiendo criaturas maligmas
y estableciendo el orden en medio del caos dan buena cuenta de ello.
Cuando
un hombre vive el arquetipo del rey en su plenitud siente el mismo poder dentro
de sí, en forma de confianza, propósito y bienetar que le da un sentido
profundo de balance y equilibrio. Incluso cuando el mundo alrededor suyo se
vuelve caótico el permanece calmado, concentrado en mejorar, enfocado. Actúa en
lugar de ser reactivo, es una roca en medio de la dificultad. Por su posición
de centro de las cosas, puede tomar una posición que le permite no quedarse
mirando el árbol sino que le permite contemplar todo el conjunto, el bosque
entero.
El
rey es el ejecutivo de los otros arquetipos, y como tal tiene a su cargo tomar
decisiones. Su habilidad para decidir está arraigada en dos elementos: primero,
quién es él y lo que que espera de sí mismos, dentro de los valores del rey
están el equilibrio, el balance y la
firmeza. Así que cuando una crisis viene no duda demasiado, puesto que tiene
dentro de sí la fuerza para encontrar el criterio de lo es necesario hacer.
Segundo, el rey valida sus decisiones con experiencia, de hecho, su experiencia
le provee una sabiduría práctica, es decir, el conocimiento de cómo hacer lo
correcto, en el momento preciso, por las razones correctas.
El
rey vive con integridad. Esta palabra tiene como raíces la palabra
"integrado" y "entero", y remite a pensar en integración,
en totalidad, de tal manera que implica el estado de completitud, sin
divisiones e intacto. La integridad en realidad es el lazo que une las virtudes
y cualidades de un hombre, es la marca de un hombre que ha tenido éxito
integrando toda su personalidad, creciendo con sus virtudes y mejorando sus
defectos. El rey no sólo está integrado sino que busca estar completo en todas
las áreas de la vida, no desea dejar las cosas a medias en su crecimiento
personal: actúa con honestidad, mantiene su palabra, toma responsabilidad por
sus acciones, evita herir a las personas de forma intencionada.
Históricamente,
una de las funciones primarias del rey era proteger sus dominios. Cuando un
enemigo amenazaba su territorio, el rey actuaba con ira agresiva. Incluso hoy
concebimos a los líderes como protectores. Quizá o seas el líder de un país,
pero tienes tus propios dominios, tu propio reino, del cual eres responsable y
debes proteger, con una protección física, mental, emocional y espiritual. Tus
reinos pueden ser tu trabajo, tus proyectos, tu pareja, tu familia.
Los
reyes han sido proveedores de orden, dando leyes y erigiendo legislaciones para
gobernar, los reyes antiguos construían códigos para regular el comercio, la
religión y el servicio militar con lo cual proveían orden a sus respectivas
sociedades. Un hombre que accede a la plenitud de este arquetipo da orden a su
vida y a las vidas que tiene a su alrededor, estableciendo normas, guías, rutas
para conducir su vida, objetivos, propósitos y metas para sí mismo y para
inspirar a otros. El hombre que asume este arquetipo no busca ser obedecido,
sino que busca que con su guía otras personas logren la realización,
permitiéndoles ser autónomos y creativos también. No es un dictador. No es un
tirano, de ellos hablaremos luego.
De
acuerdo al texto que hemos venido trabajando, los reyes eran asocidados con la
fertilidad y la creación. Muchas culturas ancestrales creían que la habilidad
de su rey de procear determinadaba el destino de sus cultivos. Si el rey era
viril, fértil y tenía una descendencia numerosa habría prosperidad en los
cambios, en las siembras y en los
cultivos. El arquetipo del rey en el hombre moderno se vivencia en su capacidad
creadora, que aunque se vincula a la creación de la vida, no agota su concepto
en ello, también se orienta a la
creatividad en todos los campos, en el legado, en el emprendimiento. El hombre
integrado comprende que tiene poder e influencia en el mundo, en su entorno y
sobre todo, en su propia vida.
Los
reyes a lo largo de la historia han estado obsesionados con el legado, en crear
imperios, construir edificios, escribir leyes y cambiar la cultura, buscan
llegar a ser inmortales y dejar algo detrás de ellos, algo con lo cual ser
recordados a lo largo de generaciones. Piensa en algo con lo cual puedas estar
en la memoria de las personas, recuerda lo que decía el anciano Casanova, en
sus últimos días "el olvido es la antiseducción, si dejas de estar en la
memoria de una mujer tu seducción se ha acabado."
El
arquetipo del rey tiene dos sombras, que son estructuras incompletas a las
cuales algunos acceden y son las siguientes:
1.
El tirano: A diferencia del arquetipo del rey que crea y beneficia a otros, el
tirano busca destruir y oprimir. Está cargado de narcisismo, de hecho
piensa que está sentado en el centro del
universo, cree que su poder es finito y vive con una mentalidad de escasés. No
entiende que su poder se incrementa con la contribución, sino que su frágil
ilusión de poder absoluto lo hace muy
inseguro, cualquier amenaza a su autoridad y supremacía lo convierte en un
abusador, en un opresor, en una persona sedienta de venganza y revancha. Cuando
el tirano no ve a los demás como una amenaza los ve como fichas, objetos para
utilizar para su prpio beneficio, utiliza a amigos, familiares, mujeres,
empleados sólo para conseguir sus objetivos.
2.
El pusilánime: Es la sombra pasiva del arquetipo del rey. En lugar de tomar
control de su vida y tomar decisiones de forma segura, el pusilánime abdica a
su trono, delega en otros la responsabilidad, deja que otros controlen su vida
y se vuelve dependiente. Es el típico hombre que depende en su adultez de sus
padres, que no se ha independizado, que se niega a crecer, que deja que otros
tomen las decisiones por él. Estos hombres en genera sufrieron algún tipo de
abuso psicológico en su niñez, y cuando se volvieron adultos y ascendieron a
una posición de poder rehusaron convertirse en líderes y se volvieron
mediocres, complacientes, inseguros, y son vistos por los demás justamente de
esa forma. Esto puede generar que en su inmensa debilidad se vuelvan crueles y
controladores, justamente porque ven cómo las personas los toman por tontos,
desean mostrar fortaleza haciendo actos siniestros, abusivos. Quiero que te
imagines al rey de la película Brave Heart, o el emperador de la película
Gladiator.
El
tirano y el pusilánime trabajan de forma conjunta, es muy raro que un hombre
esté regido por una de estas sombras solamente, usualmente tiene rasgos de
tirano y de pusilánime. De hecho, detrás de cada tirano hay un pusilánime
asustado. Y encima de cada cobarde pusilánime hay un tirano esperando explotar.
Algunas
formas para acceder al arquetipo del rey en su plenitud, e integrar sus rasgos
positivos son las siguientes:
*
Crear más y consumir menos
*
Dejar un legado, formas de ser recordado
*
Desarrollar sabiduría
*
Convertirse en un mentor, un maestro para otros
*
Establecer tus valores centrales
*
Separar criterios de tus padres y empezar a tomar tus propias decisiones con
autonomía y responsabilidad
*
Crear un proyecto de vida personal
*
Trabajar en liderazgo
*
Trabajar por tomar decisiones autónomas
*
Vivir de forma coherente con tus principios
En
el próximo escrito de la serie trabajaré los arquetipos de infancia de la niñez
del mago para luego trabajar el arquetipo completo del mago.
Que
comience la cacería!
Hasta
la próxima!